lunes, 24 de mayo de 2010

Escucha su voz


A ti clamo, oh SEÑOR; roca mía, no seas sordo para conmigo, no sea que si guardas silencio hacia mí, venga a ser semejante a los que descienden a la fosa. Salmos 28:1


En el mundo hay muchas personas ansiosas por escuchar la voz de Dios, tal vez tu en algún momento en la vida, haz sentido ese deseo inexplicable de que Dios, se manifieste en tu vida, de sentirlo, de escucharlo, hay personas que a veces están en situaciones en que han llegado al punto de terminar con sus vidas y piden a Dios que se presente a ellos, que les envíe socorro. Y otros tantos aun dentro de la iglesia, gritan dentro de su ser ¡Señor quiero oír tu voz! Tal vez simplemente buscan y no encuentran, pero tal vez hay algo que les impide escucharle. Pienso que no es solo decir quiero escucharte, sino que debe haber una disposición de parte de nosotros, para poder escuchar la voz de Dios, El quiere hablarnos y escucharnos, claro que si, pero ¿Que tan dispuesto esta tu corazón, para recibir lo que el Señor quiere decirte?

Puede ser que el miedo a conocer lo que Dios quiere de ti, de alguna manera llegue a crear una resistencia en tu ser, a escuchar a Dios. Es posible que todos queramos no solo oír de Jesús o escuchar a Jesús; sino que queremos estar tan cerca de El que podamos tocar su corazón, cubrirnos completamente con su manto y sentir como rebosa su Espíritu en nuestras vidas. Pero ¿Qué hacemos para estar cerca? Si alguien te pregunta ahora mismo ¿Qué estas haciendo para estar cerca de Jesús? ¿Qué responderías? Si haces un análisis sincero, es posible que no estés listo para tocar el corazón de Jesús, porque para llegar hasta ahí debemos llevar una vida adecuada, una vida como El la vivió, una vida en santidad. Y para que su Espíritu nos llene hasta rebosar en nuestro ser debemos ser vasos limpios, nuestras vasijas siempre deben estar en optimas condiciones, disponibles, porque no sabemos en que momento Dios quiera derramar de su Espíritu sobre nuestras vidas, pues no se trata de que hoy no estoy listo, pero mañana lo estaré, ese no es el plan, recuerda que cualquier segundo de vida puede ser el último, no cualquier hora o cualquier día, digo cualquier segundo, porque un segundo basta para perdernos, porque basta un segundo para decir si o no a Jesús y a vivir como El y esa decisión cambia nuestro destino drásticamente.

Dios siempre esta disponible para nosotros, nos escucha y nos bendice, siempre para nuestro bien ¿Acaso le retribuimos nosotros estando siempre listos? La mayoría de nosotros sabemos que no es así y sabemos que lamentablemente muchos de los que están en las iglesias no tendrán el privilegio de verle en aquel día y es en verdad lamentable, que estemos tan ocupados en el exterior, cuando el interior requiere mayor atención. Debemos no olvidar, que estamos de paso en esta tierra, que vivimos en el mundo, mas no somos del mundo, no esta mal preocuparnos por venos bien, lo que estad mal es que le demos prioridad a esto antes que a Cristo. No esta mal pedir cosas materiales, pero ¿Estamos listos para recibir estas bendiciones, sin que dañen nuestra vida Espiritual? Dice la palabra de Dios en Santiago 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Entonces vamos a posponer las cosas que se ven, las cosas en las cuales nos deleitamos como la apariencia, los bienes etc. Y pidamos un corazón noble, como el de Cristo, pidamos llevar una vida en adoración, pidamos humildad, hacer la voluntad de Dios, amor, paciencia, paz, etc. Dice Mt. 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Si estamos listos por dentro es seguro que externamente se hará visible y entérese de que, seguro se gasta mas tiempo y energía tratando de parecer que usted es lo que debe ser, que tratando de prepararse internamente para ser lo que Dios quiere que usted sea. Cuando entonces usted esté interiormente y Espiritualmente listo, le puedo asegurar que escuchará al Señor cada vez que el le hable, porque no habrán barreras que le impidan escuchar su voz, porque usted está en lo que debe estar y siempre en sintonía con El; y podrá sentir su Espíritu en todo su ser y tocar su dulce corazón e íntimamente estar en su presencia.

Para lograrlo solo debemos seguir las pisadas de nuestro maestro, El trazó el camino exacto por donde debemos transitar.

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